Plan Estadio Seguro

El Plan Estadio Seguro, de la División de Prevención y Seguridad en Espectáculos Masivos y Deportivos del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, tiene por misión la implementación de la ley de violencia en los estadios. En ese marco busca la coordinación de las tareas del fútbol profesional, a través de la ANFP; el rol de autorización y reglas de funcionamiento de cada uno de los partidos, a través de intendencias y gobernaciones; y el rol de Carabineros de Chile, en materia de asesoría de la autoridad política y gestión de la prevención, seguridad y orden público en el fútbol.

El gobierno dio continuidad al Plan Estadio Seguro indicando la necesidad de perfeccionarlo de acuerdo a los resultados de su implementación práctica. Para eso se desarrolló una evaluación inicial en 360 grados que permitió por una parte ampliar el foco de prevención de hechos de violencia hacia condiciones de seguridad, bienestar y convivencia de la comunidad del fútbol, y por otra darle contenido al proyecto de reforma a la ley de violencia en los estadios.

En lo discursivo se busca trasladar el foco hacia el fútbol que queremos: una fiesta segura, inclusiva y comunitaria; pasando los hechos de violencia a ser un obstáculo del fútbol que queremos, y no el centro del plan. En ese marco, la reforma a la ley recientemente aprobada en el congreso, es una herramienta para acercarnos al fútbol que queremos, a través de la mejora de las condiciones de seguridad, bienestar y convivencia.

La reforma se presenta como una ley de derechos y deberes en el fútbol profesional, estableciendo reglas para el cuidado de la comunidad del fútbol y sanciones para quienes se apartan de ella tanto en el estadio, como en traslados, celebraciones, animaciones y venta de entradas.

Adicionalmente se complementó la evaluación por medio de encuestas de opinión pública, a hinchas y vecinos de 7 estadios, a través de la escuela de sociología de la Universidad Católica, cuyos resultados estarán a finales del primer semestre.

Con los resultados de dichos estudios y las nuevas herramientas legales, presentaremos, junto con el inicio del nuevo campeonato, una nueva fase del plan, con un nuevo enfoque y énfasis.

HISTORIA

El 30 de abril de 2011 se lanzó el Plan Estadio Seguro, bajo la promesa de “recuperar los estadios como lugar de sana recreación y esparcimiento para las familias y los verdaderos hinchas del fútbol”. Esta política nació al alero del programa “Chile Seguro”, de la naciente Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.

El plan funcionó en torno a cuatro ejes: Marco Legal, Gestión, Infraestructura y Tecnología y Concientización. Poner freno a los hechos de violencia era el foco principal del trabajo, en el cual se modificó la Ley de 1994 y se inició un importante trabajo con la ANFP y Carabineros para lograr los objetivos.

A partir del 11 de marzo de 2014, al asumir el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, se decidió seguir adelante con el Plan Estadio Seguro. En una primera etapa, se hizo una evaluación para sacar las primeras conclusiones sobre el nuevo foco que seguiría la política estatal en materia de seguridad en los estadios con ocasión de espectáculos de fútbol profesional.

La evaluación se hizo en tres etapas

• “Balance 360º”, que consistió en una serie de reuniones de trabajo con diferentes actores, entre ellos ANFP, Carabineros, Clubes, jefes de seguridad, empresas de seguridad, vecinos, vendedores de estadio, administradores de estadio, periodistas, dirigentes, árbitros y futbolistas, entre otros.
• Consulta Ciudadana, en la cual se encuestó a través del sitio web oficial de Estadio Seguro a los hinchas y los actores del fútbol en general, en un proceso en el que participaron 12.828 personas.
• Encuesta organizada por la Pontificia Universidad Católica de Chile, que contó con el desarrollo de focus groups, encuestas a hinchas y vecinos de los siete principales estadios de Chile: Monumental, Santa Laura, San Carlos de Apoquindo, Estadio Nacional, Bicentenario de La Florida, Elías Figueroa de Valparaíso y CAP de Talcahuano, además de consultas telefónicas a nivel nacional.

Se concluyó que el Plan Estadio Seguro (PES), tanto en lo discursivo como en la percepción de la gente, ha estado centrado principalmente en la prevención de hechos de violencia en el estadio. En ese contexto, Estadio Seguro aparece como el responsable directo de lo que ocurre en los estadios con ocasión de espectáculos de fútbol profesional, y además se han generado muchos mitos. Es por eso que la aproximación ha sido transitar

• Desde la prevención de hechos de violencia en los estadios hacia facilitar y lograr las condiciones de bienestar, seguridad y convivencia;
• Desde PES como actor único hacia el trabajo de un conjunto de actores con roles, funciones y responsabilidades específicas;
• Desde PES como sujeto responsable hacia los clubes como responsables en otorgar condiciones adecuadas seguridad, bienestar y convivencia a sus invitados (los hinchas) en su fiesta (el partido); y
• Desde el hincha como víctima de las circunstancias hacia el hincha como un actor co-responsable con roles, funciones y responsabilidades específicas, que se encuentra al centro del éxito o posible fracaso de ciertas situaciones de bienestar.

En este nuevo marco, estas nuevas condiciones tienen un contenido propio

• Seguridad dice relación con la prevención y mitigación de hechos delictuales principalmente vinculados a la seguridad policial;
• Bienestar dice relación con la salvaguardia y el cuidado y protección del espectador en el marco de una buena “experiencia” estadio; y
• Convivencia dice relación con el marco de una comunidad del fútbol pacífica, democrática y solidaria que reconoce, respeta y tolera las diferencias entre sus miembros.

Este foco más amplio permite pensar el fútbol que queremos, centrado en las mayorías y sus beneficios a partir de este deporte, y no centrado en unos pocos que cometen hechos de violencia que los apartan de la comunidad futbolística, esto es, en los obstáculos que impiden el fútbol que queremos.

Luego, el interés es sumar, desde el fútbol que queremos, a los hinchas a asumir el rol, función y responsabilidad que le corresponde en el marco de una comunidad democrática del fútbol, que entiende la naturaleza de competencia y rivalidad propias del fútbol; condena todos los hechos de violencia en los estadios; y es capaz de reconocer tanto aquellos comportamientos violentos que hoy son aceptados y legitimados por los actores pero que forman parte de la cultura del “aguante-violencia” (“salir a ganar o morir”), así como aquellos “malos comportamientos” que atentan contra la convivencia en los estadios.

Esta invitación a asumir un rol colaborador y activo en la convivencia en los estadios, no busca poner por un lado a los buenos y por otro a los malos, sino que busca reconocer tanto comportamientos/discursos violentos como “malos comportamientos” legitimados por los actores del fútbol que rompen la sana convivencia de la comunidad del fútbol, para superarlos, sin caer en la caricatura de ignorar comportamientos propios de la naturaleza enérgica, festiva y alentadora, propia de las hinchadas futbolística.